2. Evita el ayuno, realiza 4-5 comidas diarias de calidad.

Cada día de los pacientes escuchamos realidades, hábitos, horarios de trabajo, responsabilidades y agendas para todos los gustos. La mayoría justifica su estado actual, al punto de no poder hacer ninguna modificación bien porque supone reorganizar múltiples aspectos de la rutina o ese miedo tan grande que tenemos al cambio desde el momento en que es simplemente una propuesta.

Algo que he aprendido en los últimos meses, es que cada persona es experta en si misma y sabe que tan factible es poner en marcha esas modificaciones que proponemos. Pero también se que existen pequeños cambios que traen grandes beneficios y que si la propuesta lleva una explicación y está acompañada de motivación, en poco tiempo se convierte en hábito.

Por esto hoy, continuando con el desarrollo de mi TOP 10 quiero explicar porqué recomiendo evitar el ayuno, desayunando a diario y haciendo comidas de calidad cada 4-5 horas.

El ayuno es una situación metabólica que se da por la mañana cuando hemos pasado toda la noche sin comer, en general 10 a 12 horas. Es un proceso normal que tiene como finalidad evitar los niveles bajos de nutrientes productores de energía como la glucosa, gracias a un complejo mecanismo hormonal.

De forma sencilla, justo después de comer cuando estamos absorbiendo nutrientes se estimula la secreción y absorción de insulina que se encarga de transportar y almacenar energía para la células a partir de la glucosa, además de fabricar nuevas proteínas y lípidos, que cuando están en exceso se guardan para el momento en que sean necesarios. Pasadas 4 a 6 horas si no comemos de nuevo, el estimulo de disminución de la glicemia (glucosa en sangre) e insulinemia (insulina en sangre) porque ya no absorbemos alimentos, hace que se pongan en acción las hormonas contrarreguladoras, como el cortisol, que se encargan de mantener los niveles normales a partir de esas reservas guardadas en ejido graso, hígado y músculo, produciendo glucosa, ácidos grasos libres y cuerpos cetónicos que proporcionarán energía a las células, especialmente el cerebro, hasta la próxima comida.

Si bien este mecanismos funciona adecuadamente en condiciones normales, cuando se prolonga y repite nuestro cuerpo comienza a funcionar como en situación de hambruna. Sabemos que situaciones de ayuno prolongado de sociedades en la antigüedad han provocado una reprogramación genética en descendientes de “ahorro calórico” aumentando el riesgo de obesidad. También sabemos que la secreción de cortisol produce resistencia a la acción de la insulina. Por último, cada día hay más estudios que confirman que la dieta actual nos mantiene en un estado de inflamación crónica que empeora el funcionamiento de nuestro delicado mecanismo hormonal, empeora la resistencia a la insulina y sus niveles continuamente elevados hacen que al no trabajar adecuadamente, no utilicemos bien los nutrientes y aprovechemos la energía.

Conclusión, aunque pueda parecer atractivo eso de forzar a nuestro cuerpo a utilizar sus reservas dejando de comer por unas horas, es muy poco saludable en mi opinión a miras de la evidencia actual. Con nuestra alimentación somos capaces de alterar mecanismos perfectos que nos han mantenido vivos por milenios y poco a poco alterar la expresión de nuestros genes y de los genes de nuestros descendientes. Así que, mi recomendación es que debemos alimentarnos, mantener un ritmo de comidas sano con 3 comidas principales y 2 meriendas, cubrir nuestro requerimiento o adaptarlo a nuestras necesidades físicas y sociales, buscar el equilibrio.

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